Te quiero en duende
por tus ojos tristes,
y tu boca suelta
de mordiscos.
por tus ojos tristes,
y tu boca suelta
de mordiscos.
Agua, miel,
un ápice de sal,
sigo contando
sabores en suspiro.
(… falta el aire… )
Te espero,
no sabes
me quejo
en tu ausencia.
De flores y naranjas
hecha sorpresa
de la espalda
colarme puedo.
Aspiras suspendida
doblando rincones
calor de caída
y lágrimas.
No me ves
hermosa en pie
dilatada en cama
y lágrimas.
Me oculto
en tu andar,
te escucho
en cercanía.
El agua vuelve,
la pruebas
tibio desconcierto
hasta el fondo.
Sonora espalda
silencio de ombligo
caricia, beso
y retorno.
Me atrevo
a no equivocarme
en tu espera
¿volverás?



Hola, Markel. Vaya, tanto tiempo…>Gracias por la visita. Ahora yo también pasaré por acá a leerte. >>Muchos saludos 🙂