Aquí estoy. Quién soy. Tenía, tuve miedo de vivir y sin embargo, estoy viviendo. Detenerme es respirar y sentir aquello que emerge, desconocido, que no depende de mi y no puedo controlar. Entonces nos miramos y conversamos un instante, como si nada más existiera, como si las manos dejaran de engañarnos y pudiésemos reconocer, en ese momento de lucidez, que están vacías, abiertas, diluidas en sombras. Todas las sonrisas son una. Los cuerpos son uno, y los besos. El amor deja de producir vergüenza. Una voz, esa voz, nos invita a estar desnudos, a no esperar ni explicar nada, sólo … Continúa leyendo Encuentro Tardío