Encrucijada
Por eso te llamo y confío en tu señalespero escucharte, y si no estásme lanzo a las calles impensablescon alientos matutinos colgandoen las marcas de mi pecho. Cuando vienes ya te has ido,no hay forma de calcularlas promesas que no has hecholos dolores callados, las olasincontenibles de otro mar: soledad. He esculpido en tu abdomendos suspiros de metal, dos mentirassemejantes a una verdad de paso,cambiante y Universal, ¡que silenciostus palabras inmóviles! Cantas y en la caída de hoyme detengo a mirar la quietudde crujidos sosteniéndote los pasos,largas calles en los parquesmultitud de voces al andar. Continúa leyendo Encrucijada

