Descenso al Natural

Me corresponde meditar. El hombre había estado viviendo sus propias repeticiones, el resultado de los juegos que desde la infancia había venido realizando sin preocuparse de quienes se involucraban en él, sin pensar si quiera que era posible que alguien más saliera herido. Una piedra, otra piedra, iba sumando ganancias a costa de una que otra desilusión; nada suficientemente significativo para considerar algún tipo de peligro. Pero mientras avanzaba de este modo, su alma se iba deteriorando. Esto resultaba parte de su vida, desde cierta perspectiva podríamos definirla como un proceso de deterioro, como si un fantasma habitara en parte … Continúa leyendo Descenso al Natural

Del Amor y la Estupidez

Existe una creencia popular con relación al amor: que nos vuelve estúpidos. Sobran las historias del enamorado que, ante la persona a quien ama, redunda en torpezas y equivocaciones. Digamos que hay un tipo de amor que moviliza nuestra naturaleza errática y descubre un mundo de desaciertos e inseguridades dentro de nosotros. Es así, aunque no siempre nos guste reconocerlo, el amor nos convierte en grandes estúpidos. Al menos yo tengo una lista de estupideces cometidas: intentos de dar serenatas en medio de avenidas concurridas e intentando hacer llegar la voz al séptimo piso de algún edificio, sin estar seguro … Continúa leyendo Del Amor y la Estupidez

Al Encuentro de su Voz

Se le había perdido. Por más que intentaba encontrarla nuevamente, ella se escabullía una y otra vez entre tanto lugar común, malos entendidos y desacuerdos. A veces podía intuir las razones del extravío. Salía a la calle y todo comenzaba como una queja interminable: el calor, el fuerte sol o la lluvia, el tráfico, la plata que no alcanza, el gobierno, la delincuencia, los pedigüeños en cada esquina, el metro atiborrado, la mala educación –ya no hay valores, la gente es terrible, cada quien vela por sus propios intereses –se decía una y otra vez. Es fácil imaginar que cualquier voz se … Continúa leyendo Al Encuentro de su Voz

Despedida

Alguna vez estuve en aeropuertos, he pasado a ponerme los zapatos para cruzar la misma puerta, solo, para nunca volver. He visto un ramo marchitarse, asistido al atardecer tanto como mirado caer las hojas en mi calle. He dado algunos nos, otros tantos he recibido, me han besado la mejilla y me han dado la espalda. He visto una mano agitarse, pagado la cuenta y levantado la mesa, he pasado alcabalas y fronteras, apagado una luz antes de dormir. Firmado cartas, cerrado un libro, asistido a un entierro, tomado la del estribo, aplaudido, pagado, completado, salido, llenado y vaciado. He … Continúa leyendo Despedida

Distinto a mí

¿Quién soy tras mi máscara? ¿quién palpita al fondo de mí mismo?Si pudiera quebrar el cascarón, qué sustancia se mostraría, qué olores desprendería ese que ha estado aguardando su salida.Apenas me atrevo a imaginarlo. Avanzamos primero a gran velocidad, luego nos vemos obligados a detenernos, algo pasa más adelante. Una mujer me acompaña, yo siento profundo temor, gran ansiedad. A lo lejos puedo ver lo que obstaculiza nuestra marcha; abro bien los ojos, sostengo mis párpados separados del mismo modo que suspendo mi respiración, quiero salirme del pecho, a brincos, para percibir lo que sucede sin mirarlo, para no saber … Continúa leyendo Distinto a mí

Melancolía

¿Hay alguién que pueda acceder a lo que habita detrás de tus ojos?¿Puedo saber lo que sostienen tus hombros o ingresar en la dimensión solitaria dentro de tu pecho? Parece ser de día, tengo el mundo a mis espaldas, soy fuerte. Es de noche, el mundo se derramó sobre mi cuerpo y empapada he salido, aunque no quería ser vista. Nada puede retenerme. Me detengo, la pausa me permite devolver esa mirada, me disuelvo un instante y descubro honda la melancolía. Me había distraído antes con decenas de fotos, apuestas, proyectos, palabras, danzas y libros. Me había metido en la piel de otros, enredándome … Continúa leyendo Melancolía

La Manzana Prestada

Juan Félix Sánchez murió el 18 de abril de 1997, a la edad de 97 años. Yo sentía que él había vivido una eternidad, se me hacía que un siglo rendía para todas las experiencias que cualquiera pudiese imaginar, para experimentar transformaciones extraordinarias. En aquel momento no sabía que también es un tiempo suficiente para las despedidas, para ver partir aquellos afectos que en la ingenuidad de nuestros primeros años creemos que nunca nos dejarán. Aquel 17 de abril había iniciado como cualquier otro día, un desayuno de arepas de trigo y guarapo caliente de panela. Las mañanas solían ser … Continúa leyendo La Manzana Prestada

La Maldición de Antígona

Recientemente me vi en situación de leer la Tragedia de Sófocles, Antígona, y escribir sobre ella. Ahora comparto parte de mis reflexiones en este espacio: ¡Ah, de la tierra tebana ciudad paterna Y dioses antepasados, Llevada soy y ya no hay demora! ¡Contemplad, de Tebas los príncipes, A la que de la realeza sola queda, Cómo y a manos de qué hombres sufro Por haber la piedad piadosamente practicado! (Antígona, en Antígona de Sófocles) Sobre Tebas parece haber caído una sustancia maligna. Volvemos a escuchar, entre los muros del palacio de sus reyes, los designios oscuros del sabio Tiresias, cuyo … Continúa leyendo La Maldición de Antígona