Iba en silencio por espacios vacíos luego durmientes hicieron presencia en el suelo, en las paredes y el techo, retozaban. Yo seguí callado, pero alguien me llamaba, era un susurro que venía del otro lado, del mundo de los sueños, casi una súplica incoherente. Recordé que bajo el agua se esconde ese que soy. Luego otra llamada, y otra hasta tocarme. Caí sin remedio en un abismo, que había estado vacío agotado, herido, quejumbroso, me perdí. Entonces empecé a decir yo también esas palabras, se expandió mi espera a tus pies. Ahora ya no hay remedio para esta locura pasajera … Continúa leyendo Más Voces