Más Voces

Iba en silencio por espacios vacíos
luego durmientes hicieron presencia
en el suelo, en las paredes y el techo,
retozaban.

Yo seguí callado, pero alguien me llamaba,
era un susurro que venía del otro lado,
del mundo de los sueños, casi una súplica
incoherente.

Recordé que bajo el agua
se esconde ese que soy.
Luego otra llamada, y otra
hasta tocarme.

Caí sin remedio en un abismo,
que había estado vacío
agotado, herido, quejumbroso,
me perdí.

Entonces empecé a decir
yo también esas palabras,
se expandió mi espera
a tus pies.

Ahora ya no hay remedio
para esta locura pasajera
para este repetirse en soledad
mientras espero.

Ahora no hay forma
de volver a ese silencio
ya no más detenido sino
alzado en mi centro.

Allí siguen los cuerpos
allí la ensoñación disonante
allí la soledad de todos en espera
de un encuentro.

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