Quiero alcanzar ese ciervo hermoso,
tan apetecible, siniestramente bello,
puro, abierto, dispuesto a una entrega
que acepta mi propia irrupción.
Necesito andar sobre esta decadencia,
soledad perpleja ante lo inagotable,
intocable de tanta forzada perfección,
de aguantar para no mancharse los pies.
(Tengo miedo a la muerte, a la ruptura, al dolor,
por eso me quedo en tu sonrisa virgen,
en ti presencia inmaculada,
ansiando traspasarte).
¿Será posible sumergirme,
darle paso a mi propia oscuridad?
¿Existe el ámbito donde yo pueda
equivocarme y dar traspiés?
¿Será esta soledad el precio
de una pretendida claridad?
La vida aguarda tras mis dudas,
el sentir y la sensualidad escapan
a mis palabras…
Entonces paseo por mi boca
formas bellas de mayor deleite,
a ver si alguna me salva…


