Alguna vez estuve en aeropuertos,
he pasado a ponerme los zapatos
para cruzar la misma puerta,
solo, para nunca volver.
He visto un ramo marchitarse,
asistido al atardecer
tanto como mirado caer
las hojas en mi calle.
He dado algunos nos,
otros tantos he recibido,
me han besado la mejilla
y me han dado la espalda.
He visto una mano agitarse,
pagado la cuenta y levantado la mesa,
he pasado alcabalas y fronteras,
apagado una luz antes de dormir.
Firmado cartas, cerrado un libro,
asistido a un entierro, tomado la del estribo,
aplaudido, pagado, completado,
salido, llenado y vaciado.
He soltado mi aliento,
he pensado en mi muerte
y perdido decenas de amigos,
he dormido en autobuses.
Ahora limpio mis pies
y te recuerdo…


