Melancolía

¿Hay alguién que pueda acceder a lo que habita detrás de tus ojos?
¿Puedo saber lo que sostienen tus hombros o ingresar en la dimensión solitaria dentro de tu pecho?

Parece ser de día, tengo el mundo a mis espaldas, soy fuerte.

Es de noche, el mundo se derramó sobre mi cuerpo y empapada he salido, aunque no quería ser vista. Nada puede retenerme.

Me detengo, la pausa me permite devolver esa mirada, me disuelvo un instante y descubro honda la melancolía.

Me había distraído antes con decenas de fotos, apuestas, proyectos, palabras, danzas y libros. Me había metido en la piel de otros, enredándome en sus historias sin llegar a perderme nunca.

Vuelvo en agua, que es mi elemento. Me he vuelto firme para confirmar mi lugar, para hacer mi hogar. Aquí detrás puedo dejar que mis párpados alcancen lo profundo y me abracen la esperanza y los recuerdos.

Nada digo. Me nutro de la carne bajo la cáscara, de la sustancia suave sin denominación y forma. Tengo sed.

Ojalá pudieras tú también reconocerme.

Aquí estoy, esperando.

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