Miedo que tienes a tu propio cuerpo
rabia que tiento a secas en tu retirada
no te conoces, ni sabes, ni sospechas
quien he sido y vengo a ser en estos días.
Me voy quedando solo en mis voces
mis pasos, mi alargada mano tocando
bordes tan cercanos que apenas puedo
creer que sigan siendo mis límites.
Cuánto daño nos han hecho alma
cuánta distancia habían puesto entre nos
sigo andando sobre mis pasos para
llamarte, tentarte, conectarme contigo.
Caen las aguas nuevamente borrando
recuerdos de lo que no llega a suceder
minando la confianza que construímos
cuando te muestro mis deseos, lo que soy.
Hemos olvidado nuestra piel, lo que
solíamos compartir; pasamos por alto
nuestros pies, las manos, la lengua y
el acto de lamer y sonreirnos sin más.
¿Quién te engañó con sus mentiras?
¿Quién te llenó la cabeza de tonterías?
¿Quién te mostró las caídas como
si ellas fuesen incorrectas?
¿Quién te quitó tu libertad?


