Proserpina

Como si no hubiera otro destino,
de la maraña del futuro
naces en descenso
a raíces suspendidas.

Vienes sin tus ojos,
la silueta contraída
de tantos rostros,
eres de otro tiempo.

No hay mano que te alcance
claridad sin contornos
de retorno en tu piel
como otro árbol caído.

Es mentira que emerges
más bien te hundes
en fracaso sin esperas
en las fallas sin excesos.

Esa es tu bendición
Hermosa apacible
de lo sencillo
de lo efímero.

Andarás antes
a gran velocidad
y sólo quedará el eco
de tu silueta pasajera.

Sin marcas hoy
hendidura del presente
limpia e inmune
te disuelves.

De ti mujer única
intocable y única
escuchamos sonidos
irreconcilables.

Eres señal para continuar
sin volver la vista atrás
sin tentarnos por tu recuerdo
y sin mencionar tu nombre.

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