
Te busco en los espacios intermedios
en la tardanza de mis propios pasos
en los silencios inevitables
en la incomodidad del desencuentro.
Te busco y te espero
sin que sea visible
sin que se sepa de mi ausencia
acaso distraído al entrar.
Y me despido, como una vez
y otras veces lo has hecho tú
te digo ahora adios en estreno
absoluto de mi voz.
Volveremos a encontrarnos tal vez
en otros cuerpos, en otros tiempos
cuando no sean tan duros contigo
cuando yo deje de perderme.
Entonces te busco en la huida
en la medida de lo no recorrido
en el pasado, recuerdo del tiempo
en el cual me salvaste del olvido.
Encuentro y despedida, alma
en un claro movimiento.

