Indescifrable

Vuelvo a las mismas páginas después de cierto silencio. Vacío íntimo que con frecuencia me acompaña (iba a decir siempre, pero eso no es cierto). En ocasiones no logro reconocer el camino que transito, obtengo (siento, percibo) la sensación de no estar en mí y busco conexión a través de alguna mirada amable que se aproxime. Ansío entonces una buena conversación, de esas que sólo se dan excepcionalmente, porque requieren de tiempo y lentitud, de espacio en calma. En estos tiempos, a veces no es fácil encontrar esas condiciones.

Todo lo que intento describir puede ser nombrado: el olvido. Por eso me detengo un instante en estas palabras, para recordar quien soy. Existe una esencia, voz medular, que está siempre anunciando el reencuentro.

En momentos como esto sospecho que estaré siempre incompleto. Me tiemblan los brazos y se aprieta el pecho, en un intento de mi cuerpo por mantener el corazón en su lugar; el corazón que intenta dar un salto hacia fuera, ponerse de cabeza y danzar, alzar la voz en melodías nuevas, sacudirse, vibrar a sus anchas y sin miedos.

El ritmo de todo este proceso es sumamente lento, se presiente a cada paso el dolor de la siguiente etapa. Lo que pasa es esto: respiro y capto con claridad como se quiebran cadenas que habían mantenido atadas al tiempo mis articulaciones, se quema mi piel por dentro y llega la melancolía, la curiosa contradicción de extrañar un estado que apenas empieza a llegar por vez primera en mi existencia.

Desde mis primeras palabras pude palpar la cárcel adherida a mis pasos, ahora la suelto despacio y me encuentro entre dos fuerzas opuestas. En el núcleo la certeza de la soledad.

Mientras transito en estas palabras invoco una fuerza mayor, que proviene del mar, de la noche, el centro de mi propio laberinto al cual anteceden múltiples voces. Así me veo en la necesidad de discernir y aclarar, detalladamente, cada una de estas manifestaciones, para encontrarme en el oscuro territorio del cambio, entre lo antiguo extraño y lo nuevo desconocido.

¿Cómo labrar en estas tierras el contacto desprovisto de prejuicios? ¿Cómo amar entre mis propias prohibiciones? ¿Cómo reir en medio de las desgracias de mi humanidad? Esta es ahora la esencia de mi experiencia vital.

Se que lo que estoy buscando es el regreso al hogar, un lugar hecho de mis particulares aromas y donde pueda recibir a otros, amar. Tengo evidencias de que he estado edificando ese espacio y que hoy, en estas habitaciones, puedo escuchar las voces infantiles de mi entrega y alegría, de mi fuerza y creatividad.

Mis ojos refleja el recorrido. Lo que sigue es indescifrable…

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