La Bienvenida

Estoy llegando a un nuevo espacio, respiro este ambiente que se expande. Nos expandimos juntos.
Recuerdo el encuentro con los amigos de la adolescencia, todavía hace pocos años manteníamos vivo el sueño de compartir algún salón o galpón para nuestro trabajo creativo, para escucharnos desde dentro y colocar esas voces en movimiento. La utopía de quien ama sin medida.
Me ha tocado sin embargo labrar un camino propio. Cuando lo pienso, lo afirmo o lo escribo, todavía aparecen algunas dudas, todavía no consigo vibrar a tiempo completo. Pero esos instantes en los cuáles me abro a recibir y se despierta mi conexión con todo, constituyen una afirmación de apertura hacia mi particular destino. Estas cosas generalmente no se confiesan, no se dicen. Esa es la luz que, aunque imposible de extinguir, ante ciertas circunstancias tememos perder.
Ahora que entro en este lugar todavía me cuesta aceptar que me haya sido otorgado; no puedo más que estar agradecido y continuar respirando, escuchando, escribiendo, saltando, abriendo mis brazos, sonriendo desde el ombligo… No puedo más que respirar y estar.
Si alguna vez has entrado a un salón donde sabes que podrás estar y crecer, si en un momento de tu vida te sentiste conectado con algún espacio desde dentro, si por un instante has podido percibir la totalidad de alguna circunstancia y comprender el aprendizaje que te fue otorgado con ella, si en un minúsculo respiro has sabido reconocer la concentración de infinitas vivencias que se sueltan y escapan completándose, entonces sabrás a qué me refiero si digo: empiezo a inhalar y todo es amplitud, mis ojos no contienen sino que tocan e intercambian matices de luz con las cosas del entorno, mi voz envuelve y transporta intenciones que siendo mías no lo son (dejan de serlo en su emergencia).
Se cuando estoy en casa porque al abrir la puerta me doy cuenta de que ya había llegado. Me estaba esperando.
Es así que me escucho y percibo otra manifestación del amor. ¡Bienvenido!

4 comentarios en “La Bienvenida

  1. Gracias Vivian… He estado mirando tu blog y me encantan tus textos Y que bueno saber que sabes a que me refiero, la dicha es mayor cuando es compartida y comprendida. Abrazos

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