Se produce un golpe,
ruptura inabarcable.
Me escribo en la sangre las gotas de tu ausencia.
Goteas por el techo y rompes el cielo en blanco,
mediodía.
No hay lunas por venir.
Me muestras las pupilas,
pero te escondes tras almohadas.
Y yo sigo, respirando, aullando,
culminando la acción
entre esquinas de mi cuerpo:
rodilla, codo, barbilla, hombro.
Escapan vacíos temerosos,
estampida de cóncavos salvajes.
Si caigo en tu ombligo jamás podré escapar.
Por eso temes mi presencia,
por el húmedo calor entre mis dedos.
Estornudo.
En el pecho un silbido lento mientras te vas.
Un recuerdo de cuello en cuello,
pateas y se quiebra el sol.
Noche.
Goteo.
Soledad.


Muy certero…>Marisol